miércoles, 9 de enero de 2013

La carrera espacial

Hoy, viendo un capitulo de la serie cosmos de Carl Sagan me he decidido a crear un artículo sobre la época dorada de la exploración del espacio, la carrera espacial.  La exploración de lo desconocido, el afán por dar explicación a las cosas, están dentro del ser humano del mismo modo que los sentimientos o los instintos básicos. Nuestra voluntad aventurera es la que nos lleva a embarcarnos en busca de lo oculto, aquello donde ningún hombre había llegado antes, y sin la cual ninguno de nuestro descubrimientos se podría entender.

La carrera espacial es la época entre 1957 y 1975 durante la cual los Estados Unidos de América y la Unión Soviética dieron los primeros pasos en la conquista del espacio enviando una serie de satélites artificiales para ponerlos en la órbita terrestre y visitar la luna y otros planetas como venus. Dentro del marco de la guerra fría, la rivalidad se trasladó a los programas espaciales de ambos paises que competían por alcanzar mejores resultados y mayores logros.

La carrera espacial tiene claras influencias militares, pues anterior a esta época los cohetes se utilizaban como armas de guerra. Fueron los chinos los primeros en emplearlos pero su potencia no era suficiente para alcanzar el espacio. El primero en teorizar sobre un cohete que podría alcanzar el espacio fue el científico ruso Konstantin Tsiolkovsky, en honor de quien se puso el nombre de la ecuación del cohete de Tsiolkovsky, y el primero en llevarlo a la práctica fue el científico estadounidense Robert Goddard, el cual construyó el primer cohete con combustible líquido en 1926.

Fue a mediados de los años 20 cuando los alemanes empezaron a experimentar con cohetes de combustible líquido que alcanzaban distancias relativamente altas. Werner Von Braun, científico alemán y nacionalizado estadounidense participó en el programa de desarrollo alemán de nuevas armas durante la Segunda Guerra Mundial, entre las que se encontraban los cohetes V2 que posteriormente servirían de modelo a los cohetes modernos Estadounidenses y Soviéticos.  Estos cohetes fueron los primeros objetos que realizaron un vuelo suborbital, y terminada la guerra se utilizaron para sondear la atmósfera superior por ambos bandos.

Una vez finalizada la guerra, tanto estados unidos como la unión Soviética se embarcaron en la Guerra Fría. Este hecho potenció todavía mas la carrera espacial puesto que quien tuviera superioridad en este aspecto podría espiar a los otros países y por supuesto, podría utilizar los datos como propaganda de su poderío científico y militar.

En un principio, ambos bandos querían utilizar los cohetes con objetivos bélicos, pero muy pronto se orientaron hacia la conquista del espacio. Entre 1956 y 1964 en la unión Soviética, Nikita Kruzhev (Nikita Krushov) impulsó la investigación en materia de cohetes en su pais durante la guerra fría. Fue Sergei Karoliov quien se ocupó en los primeros años del programa espacial de la URSS. Mientras, en EEUU, el ingeniero de origen alemán Werner von Braun dirigía el programa americano de cohetes balísticos.

El primer gran hito en la carrera espacial se produjo en octubre de 1957 cuando la URSS lanza el cohete Semiorka para poner en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik. Este satélite era una esfera metálica de 83 kilogramos de peso con un sistema de radio que emitía un pitido que se podía captar desde la superficie terrestre. No tardaría mucho en producirse el segundo éxito de la URSS. En noviembre del mismo año, los sovieticos lanzan a la perra Laika a bordo del sputnik 2, un satélite de más de 500 kg de peso, siendo así el primer ser vivo terrestre que salió al espacio y por desgracia también la primera víctima de la carrera espacial.
El primer satélite artificial americano en llegar a órbita fue el explorer I en enero de 1958. Este satélite fue lanzado por el cohete Júpiter C desarrollado por Von Braun inaugurandose así el programa espacial americano.

Durante el año 1959 la URSS sigue a la vanguardia de la exploración espacial con sus sondas Luna. En enero de 1959 fue lanzada la Luna 1 que fue la primera en volar por encima de nuestro satélite. En septiembre del mismo año, la sonda Luna 2, impactó en la superficie lunar siendo la primera nave espacial en llegar a otro astro.

Se envió un tercer satélite, Luna 3, gracias al cual se pudo contemplar por primera vez la cara oculta de la luna. Estas imágenes fueron enviadas por radio y necesitaron un procesamiento complejo, pero uno de los acontecimientos más importantes estaba por llegar. En abril del año 1961, el cosmonauta ruso Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en llegar al espacio a bordo de la nave Vostok 1. Orbitó la Tierra en un  vuelo espacial de 89 minutos, abriendo el camino a la creación de naves espaciales tripuladas. En mayo del mismo año Alan Shepard, emuló a Yuri Gagarin siendo el primer astronauta americano en salir al espacio en la nave Freedom 7.

Pero el acontecimiento más importante de la carrera espacial, y el que la clausuraría debido a la pérdida de interés por el publico y el desmoronamiento progresivo de la URSS, estaba por llegar. La carrera hacia la luna.  Se podría pensar que el impacto de la nave soviética Luna 1 contra la superficie lunar fue un fracaso para la URSS, pero no fue así. Este hecho demostró que se podía enviar un objeto y guiarlo hacia la luna. A partir de entonces el objetivo de ambos fue la conquista de la luna. La unión soviética siguió con las misiones Luna mientras que los Estados Unidos lanzaron la serie Ranger los cuales también consiguieron impactar contra el astro.

La primera nave en intentar el alunizaje fue la Luna 4, sin exito. Nuevas sondas fueron enviadas para fotografiar la luna y algunas permanecer en su órbita. En enero de 1966 la Luna 9 soviética consiguió aterrizar en la superficie lunar, y cinco meses mas tarde la Surveyor 1 americana logró la misma meta. La surveyor 1 llevaba dos camaras de televisión para retransmitir imágenes del lugar de aterrizaje de la nave.

Finalmente, tras muchos años, el 21 de julio del año 1969 con todo el mundo pendiente de las imagenes que se transmitían por televisión, dos astronautas americanos consiguieron un hito en la historia de la humanidad. Ser los primeros seres humanos y vivos en pisar nuestro satélite y ver el amanecer de la Tierra desde el. Los estadounidenses lo habían conseguido.

''Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad'' Neil Armstrong


Enlaces de interés:
http://es.wikipedia.org/wiki/Carrera_espacial
http://enciclopedia.us.es/index.php/Carrera_espacial
http://es.wikipedia.org/wiki/Konstantin_Tsiolkovsky
http://www.lukor.com/ciencia/conquista_cosmos_carrera.htm
http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20110228/148443802.html
http://sobrecuriosidades.com/2009/06/19/la-carrera-espacial-sus-datos-y-curiosidades/

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ese punto azul pálido

La Tierra, hogar y cuna de la humanidad. Tan inmensa para nosotros que tardaríamos un año en recorrer su diámetro caminando 8 horas diarias. Nuestra canica azul es tan pesada como 80.000.000.000.000.000.000.000 personas. El agua que corre por la tierra es tan abundante que se podrían llenar 540.000.000.000.000 piscinas olímpicas (cada una de 2,5 millones de litros). Incluso su edad se escapa de nuestro entendimiento. Los 80 años (esperanza de vida en Europa) de una persona se quedan muy cortos frente a los aproximadamente 4.500.000.000 años que tiene la Tierra.
Durante muchos años, la inmensidad de la Tierra nos ha hecho creer que es tan enorme que todo giraba en torno a ella. El máximo exponente de este pensamiento fue Ptolomeo, cuya teoría geocentrista fue aceptada por la Iglesia y el feudalismo y convirtiéndola en la teoría dominante hasta el renacimiento. La Iglesia defendía que la Tierra era el lugar del hombre, y como tal debía ser el centro del universo. Sí es cierto que para nosotros la Tierra es inmensa, lo que ha propiciado que los autores antiguos le dieran un papel muy importante a nuestro planeta y formularan teorías en las que aparece en el centro del universo, pero lo cierto es que nuestro amado planeta no es ni mucho menos el centro del universo.

El 5 de septiembre de 1977 fue enviada desde Cabo Cañaveral una sonda robótica espacial, la Voyager 1, cuyo fin es estudiar los límites del sistema solar, incluido el cinturón de Kuiper y más allá. Actualmente es el objeto hecho por el hombre que más lejos se encuentra de la Tierra.
 
Para hacernos una idea de lo pequeña que es la Tierra, en Júpiter existe una tormenta llamada la gran mancha roja dentro de la cual cabrían dos Tierras mientras que dentro del sol cabría 1,3 millones de veces.

Es precisamente este instrumento el que, desde mi punto de vista, nos ha abierto los ojos. El 14 de febrero de 1990 uno de los grandes hombres de la ciencia contemporánea, Carl Sagan, decidió girar una de las cámaras de la Voyager en dirección a la Tierra y desde unos 6.000.000.000 Km y realizar una fotografía en la que nuestro planeta se aprecia como un punto de luz apenas perceptible. Toda esa grandiosidad de nuestro planeta es simplemente una mota de polvo, un punto azul pálido dentro de la inmensidad del universo.
Nuestra Tierra es una pequeña canica dentro del universo, pero es nuestro hogar y como tal debemos cuidarla.



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jueves, 13 de diciembre de 2012

Pléyades


Son muchos los objetos profundos del cielo nocturno. Uno de mis favoritos y sobre los que voy a desarrollar esta entrada son las Pléyades. Se trata de un cúmulo abierto de estrellas muy jóvenes (se puede apreciar por el tono azul y blanquecino de las mismas) cuya distancia estimada de la Tierra es de unos 440 años luz situadas cerca de la constelación de Tauro. 

Si bien el cúmulo en total tiene más de 500 estrellas, son 7 las estrellas que se pueden observar de forma muy sencilla. Alcione, Mérope, Maya, Electra, Taygeta, Coele y Atlas.

Muchas culturas de la antiguedad ya conocian a las Pléyades. Los chinos las mencionaban ya por el 2357 a.C. La cultura Maya trazaba sus templos y observatorio de modo que señalaran la salida de las Pléyades, e incluso existe una leyenda polinesia que dice que antiguamente las Pléyades eran parte de una gran estrella, pero por su vanidad el dios Tane le lanzó a la estrella Aldebarán contra ella haciendola añicos. 
Estos objetos tienen una importancia todavía mayor en la cultura griega. Las Pléyades, eran las 7 hijas del titán Atlas con la ninfa marina Pléyone, nacidas en el monte Cileno. Las Pléyades tenían unos encantos considerables con dioses olímpicos muy importantes como Zeus, Ares y Poseidón. 

Al ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas (Pléyade significa paloma en griego) y después en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno.
                                                     

Pero, ¿cómo podemos localizar a este hermoso cúmulo de estrellas? Las Pléyades se pueden localizar de una forma muy sencilla si nos guiamos por la estrella más brillante del firmamento: Sirio. Una vez localizada esta estrella, proyectamos una línea que pase por las estrellas del cinturón de Orión. Continuando la línea, finalmente nos encontraremos con el cúmulos de las Pléyades. El momento más idóneo para observar este cúmulo de estrellas es en invierno en el hemisferio norte y en verano del hemisferio sur. 
Realmente es un objeto digno de ver como otros muchos del espacio profundo. Desgraciadamente la observación no será la misma en una gran urbe que en un pueblecito, pero os animo a salir a explorar el cielo, pues es uno de los espectáculos más maravillosos que nos ha podido brindar la naturaleza, y si tenéis un pueblo o villa alejada de las luces de la ciudad, podréis comprobar que lo que digo es cierto con sólo alzar la vista al firmamento.

Como datos curiosos, añado que Aldebarán significa ''la que persigue'', en referencia a que esta estrella sigue el cúmulo de las Pléyades. Además la empresa automovilística Subaru, cuyo nombre es la traducción al japonés de Pleyade, utiliza en su logotipo la figura del cúmulo de las Pléyades.

¡Un saludo y hasta la próxima!

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